Entrevista con Núria Sánchez, superviviente de cáncer y fundadora de la Asociación “Viudecan”

Nuria_ViudecanEs un ejemplo de fuerza, de ilusión y de superación. Tras vencer al cáncer de pulmón hace ahora 9 años, Núria Sanchez se convirtió en una más de los cientos de miles de supervivientes de cáncer en España. Ahora ha fundado “Viudecan”, una Asociación que nace con el objetivo de crear una red de apoyo para supervivientes de cáncer y con la que desea dar visibilidad a las necesidades de los mismos, contribuyendo a la defensa de sus derechos sociales.

Háblanos un poco de ti… ¿cuál es la historia de Núria Sánchez?
Tengo 54 años. Me diagnosticaron un cáncer de pulmón microcítico (de células pequeñas) con 45 años, en un momento en el que me sentía en la plenitud de la vida, con un trabajo que me encantaba como responsable de departamento y una vida muy activa.

Un día, en apenas cuatro minutos, todo eso cambió. Cuando el doctor me dijo que estaba enferma, me sentí furiosa y me enfadé con el mundo entero. Fue probablemente la época más difícil de mi vida, pero superé el cáncer y poco después volví a trabajar pensando que todo había vuelto a la normalidad… no fue exactamente así. Los supervivientes al cáncer tenemos también ciertas necesidades sociales, sanitarias, laborales, personales etc… después de la enfermedad, y este hecho no es del todo reconocido, por lo que los pacientes debemos luchar para intentarlo cambiar. De hecho, algunas empresas todavía consideran a los trabajadores que han sobrevivido al cáncer como una molestia.

En mi caso, sentía que la empresa me presionaba y considero que fui víctima de mobbing: me quitaron trabajos de responsabilidad, y me empezaron a arrinconar de tal manera que incluso cada mañana lloraba porque no me sentía con ganas ni energía para ir a la oficina a enfrentarme a semejante situación. La presión y el estrés me provocaron una nueva baja, y un tiempo después la empresa me despidió. Sentí que mi vida, tal y como la conocía, se desmoronaba a mi alrededor… pero una vez más tome fuerzas, y tal y como había hecho durante la enfermedad, decidí luchar por mi día a día y no rendirme.

Paso a paso vi cómo iba saliendo del túnel que es la enfermedad hasta llegar a la luz, que es la vida. Tienes que ser paciente, sentir ganas de vivir y pensar en tus proyectos e ilusiones para, en definitiva, volver a vivir.

La aparición del cáncer ha marcado un antes y un después en tu vida. ¿Cómo te has sentido a lo largo de todo este proceso?
Durante los años en los que estuve luchando contra el cáncer no tenía tiempo para reflexionar, tenía que sobrevivir. Mi diagnóstico no era demasiado bueno, y sencillamente quería vivir la vida… es cuando todo ha pasado que puedes reflexionar acerca de ello, y verlo también desde otro punto de vista.

Ahora veo que la enfermedad, a pesar de las dificultades, me ha servido para crecer como persona. He aprendido a relativizar la importancia de las cosas y a no tener ganas de discusiones tontas, a ver que hay preocupaciones que realmente no valen la pena, pero también a no guardarme dentro lo que siento u opino y a expresarme, siempre respetando y no haciendo daño a los demás. También he aprendido a planificar mi vida a corto plazo, algo que considero muy positivo… no hay que preocuparse por lo que todavía está por llegar, sino por disfrutar el momento.

¿Cuáles crees que son las necesidades no cubiertas de los pacientes con un cáncer durante la fase del tratamiento? ¿Y las de los largos supervivientes?
El paciente oncológico está por suerte bastante reconfortado hoy en día, ya que los oncólogos te acompañan, te ayudan psicológicamente y te hacen sentir protegida y apoyada desde el primer momento. Yo misma, cuando me comunicaron la noticia, me sentí relativamente reconfortada a pesar de que me costó aceptarlo. Sí que quizás me habría hecho falta alguna información más acerca de la alimentación y el ejercicio durante la enfermedad, pero en general me sentí muy cuidada.

Como superviviente la cosa cambia. Cuando superé el cáncer vi que mi vida se había convertido en un puzzle que he tenido que ir recomponiendo a lo largo de los años, y aún a día de hoy hay muchas piezas que no sé cómo debo encajarlas. Es cierto que la enfermedad oncológica ya está controlada, pero nadie te guía o te explica nada acerca del glosario de secuelas que pueden quedar como consecuencia de algunos tratamientos, y tú te encuentras con un déficit de memoria reciente, con toxicidad en las extremidades o con fatiga crónica y piensas “¿Y ahora qué? ¿A quién me puedo dirigir?” Al final tienes que buscarte la vida, porque actualmente no existe un perfil de especialista que pueda ofrecerte esa ayuda y guiarte para saber cómo actuar. Hay un vacío sanitario, una falta de recursos para atender a los supervivientes de cáncer que, bajo mi punto de vista, todavía no se ha percibido demasiado.

La batalla contra el cáncer de pulmón puede ser larga y complicada, y a veces no debe resultar fácil encontrar toda la energía necesaria. ¿Qué consejo darías a las personas que están pasando por lo mismo por lo que pasaste tú?
Les diría que vivan en el día a día, que no piensen antes de tiempo en lo que puede llegar en el futuro porque no merece la pena. Cada mañana tienes que levantarte con ganas de luchar por ese día, que mañana ya lucharás por el día de mañana… debes aguantar todo lo que puedas y ser fuerte. Yo decidí ir bebiéndome la vida sorbo a sorbo, y aunque tenía que lidiar con la enfermedad no me preocupaba por nada más allá del presente: el día que no me encontraba bien me quedaba en casa, y el que me encontraba mejor salía a la calle e intentaba hacer lo que me apetecía. Hay que pensar que pronto vendrá la luz. Seguro.

¿Qué consejo daría a todas las mujeres fumadoras, especialmente a las más jóvenes, para concienciarlas de lo importante que es dejar de fumar?
Les diría que yo también fui fumadora durante muchos años y precisamente me detectaron un cáncer de pulmón microcítico, que es el tumor más “tabaquero” que hay.

La gente joven que fuma debe reflexionar acerca de ello, no sólo porque es muy tonto gastarse el dinero en meter humo en la boca para luego echarlo, sino porque no se gana nada con ello. Al contrario, se pierde, y se pierde mucho… incluso puedes perder la propia vida y hasta provocar que el que está a tu lado también la pierda.

Les diría que guarden ese dinero en una hucha y que lo disfruten haciendo un buen viaje.

Tras la experiencia, has decidido fundar la “Associació Viudecan, Supervivents al càncer”. ¿De dónde nace la idea?
“Viudecan” significa “ViureDesprés del Càncer” (“Vivir Después del Cáncer”) y surgió a partir de una experiencia personal. Hace unos años, cuando ya había superado el cáncer, un grupo de pacientes y supervivientes creamos un “grupo por la vida”. Uno de los integrantes, un chico joven que padecía un cáncer de tiroides, siempre nos decía que no entendía que no trabajásemos si ya estábamos “curados”, a lo que nosotros, que teníamos la experiencia, le respondíamos que ahorrase energías porque probablemente las necesitaría más adelante.

Cuando volvió a trabajar, ya superado el cáncer, se dio cuenta de que no podía seguir el mismo ritmo y se derrumbó, cayendo en una depresión que le hizo querer quitarse la vida. Esto me impactó muchísimo de forma personal y me hizo reflexionar, me hizo darme cuenta de lo injusta que era esta falta de recursos para los supervivientes y de que esto debía cambiar.

Los supervivientes de cáncer necesitan ser apoyados laboralmente, sanitariamente y socialmente, y precisan de leyes que les protejan. También necesitan alguien que les guíe y acompañe, y creemos que no hay nadie que pueda comprenderles mejor que una persona que ha pasado o está pasando por lo mismo. Por todo ello creamos la Asociación “Viudecan”.

¿De qué manera puede contribuir Viudecan a la sociedad?
“Viudecan” quiere ser un apoyo para los supervivientes de cáncer, ofreciendo los consejos y recursos necesarios para que los supervivientes encuentren su propio camino y se sientan mejor consigo mismos y con sus vidas.

También quiere luchar por cambiar el sistema actual. Nuestra sociedad está muy sensibilizada con los pacientes que padecen cáncer, cosa que es realmente estupenda, pero ahora hay que concienciar también sobre los derechos y necesidades de quienes ya hemos superado la enfermedad. Queremos ayudar desde la experiencia del superviviente, alzando la voz y reclamando cambios en el ámbito laboral, sanitario y en la sociedad en general que generen mejoras en nuestra calidad de vida.

En Estados Unidos, y también en diversos países europeos, hace muchos años que los supervivientes de cáncer se tienen en consideración y hay muchas iniciativas de apoyo dirigidas a ellos. Creo que en España tendríamos que ir en la misma dirección.

¿Qué mensaje enviarías a los pacientes supervivientes de cáncer?
Creo que si nos uniésemos y trabajásemos juntos podríamos lograr algo grande. Costará mucho, lo sé, pero las ganas las tenemos y personalmente tengo mucha fe en que lo conseguiremos. Les invito a todos a formar parte de ello.